RESEÑA HISTÓRICA DE LOS VIDEOJUEGOS EN LA RIOJA

Los video juegos en La Rioja, una historia de amor

Por: Gabriel Ocampo Barrionuevo

Los nacidos en los 80s, fuimos los privilegiados, al tener la edad adecuada para disfrutar la mejor etapa de la industria de los videojuegos, en la década de los 90s. En sus tres variantes maravillosas llenas de magia: Arcade, consola y revista. ¿Qué más se puede pedir?

Los primeros Arcade en la ciudad

A principios de la década del 90s, en la ciudad capital, no había locales dedicados a esta temática y los primeros Arcade y revistas especializadas, empezaban a ser vistas por primera vez en la región.

Los negocios de comida fueron los pioneros en incorporar Arcade como opción de entretenimiento para los niños, aburridos en la espera del pedido o mientras comen sus padres. Estaban ubicados en el centro o en la quebrada y contaban con algunas pocas maquinas (al menos unas cinco) con juegos, cómo: Pac-Man, Space Invaders, Galaga, Wonder Boy, Arkanoid y Snow Bros. Infaltables en cada mini espacio de entretenimiento.

A finales de 1991, el espacio con arcade en los negocios de comida, empezaban a ocupar un lugar propio (casi como locales independientes). Se empezó a escuchar la expresión “vamos a los Flippers” habitual en los niños, al referirse a ir a jugar a los arcade.

Uno de los precursores en el rubro fue Antonio Montero, quien abrió el primer local sobre juegos electrónicos llamado Porkkis, quien llego a tener abiertos tres locales específicos, el primero está ubicado en avenida Rivadavia, con gran éxito. Luego en la esquina de 25 de Mayo y Pelagio B Luna. Y por último el inolvidable Porkkis III en calle 9 de julio, hasta su cierre a finales de 1994.


Flippers PorkKis de calle 9 de Julio. Década del 90 . Fotografía: Andrea Milichio
 

El 1º de abril de 1991 el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, durante la presidencia de Carlos Saúl Menem, implementa el plan de Convertibilidad (el 1 a 1) La principal medida, fue la fijación del valor 1 peso un 1 dólar estadounidense, que se mantuvo durante toda la duración del plan.

Con el nuevo valor monetario y la apertura de las importaciones en 1992, la industria del arcade se multiplicó y los locales pasaron a tener un total de 20 máquinas, de diferentes diseños.

Para 1993 los salones de videojuegos en la ciudad alcanzaron un estado de saturación, por decirlo de una manera. Por ejemplo, dentro del micro centro había alrededor de 10 locales con poca distancia entre sí, para nombrar algunos sobre la calle Pelagio B Luna, se podía ir a jugar a cuatro salones.

El local más grande en esa época, con numerosos arcades de todo tipo era START justo al frente de la Plaza 25 de Mayo, siendo también el primero en tener Jukebox NSM Performer Grand 2000, donde se podía escoger una canción entre 100 CDs. Un dato, el sonido del Jukebox sonaba tan alto que desde la plaza se alcanza a percibir de forma nítida.

Luego estaba Flash, al frente de Telecom, donde el costo de la ficha a 10 centavos los posiciona como la opción económica por excelencia para ir a jugar. Un dato curioso en este local contaba con muchos arcades con su mueble original que brillaban por su ausencia en los otros sitios.

A dos cuadras estaba Pluto Videojuegos al frente de la Plaza Juan Facundo Quiroga. (plaza Sarmiento en los 90s) Hermoso local de dos pisos que lamentablemente duró poco tiempo por estar cerca de un colegio primario, la Escuela N° 190 General San Martín, ya que por primera vez se implementó mediante una ordenanza, que prohibía los locales de juegos cerca de los establecimientos educativos.

Por último por calle Pelagio B Luna esquina Jujuy, un pequeño local (al no recordar el nombre no lo mencione primero) pero el único que contaba con Super Street Fighter II para jugar.

Luego en calle Buenos Aires estaba ubicado Laser City video juegos, el local que duró más tiempo abierto, cerrando en 2005. Y el mencionado Porkkis III en calle 9 de Julio. Y los innumerables pequeños locales esparcidos por los barrios. Que no sobrepasan los 10 o 5 arcade, ubicados en despensas, kioscos o en cocheras de casas familiares.

Los traga fichas (y plata) en esa época estaban liderados por los juegos de lucha: Mortal Kombat 1 y 2, Killer Instinct (arcade original solo en Flash) Street Fighter 2, Final Fight, Cadillacs and Dinosaurs, The King of Fighters, etc. Y en segundo los juegos de carrera, con sus maravillosos e imponentes muebles, con butaca, volante y palanca de cambio. Como: Daytona USA, Sega Rally Championship, Out Run, Virtua Racing etc.

Las salas de Arcade se convirtieron en auténticos puntos de encuentro y reunión para los jóvenes de la época, trascendiendo más allá de ser simples lugares a los que se acudía a jugar a videojuegos. Un espacio de socialización para todos los chicos y jóvenes sin importar: el colegio y el turno, en plena década de los 90s. La diferencia de edad entre el público concurrente variaba durante el día. Por la mañana, siesta y las primeras horas de la tarde, rondaban entre 8 a 13 años. Entrada la tarde noche de 15 a 19. Caída la noche el público adulto tomaba el control del lugar (ni hablar si contaban con Pool y Pinball). 

Continuará!!…

FUENTE: La Rioja Digital

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