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LA CASA MALDITA DE VILLA DE CHEPES

Foto: Museo de los Caudillos en la Actualidad
Resumen de varios documentos donde se cuenta la historia de lo que hasta hace poco se conocía como la Casa Maldita en Villa de Chepes. Hoy en este lugar funciona el Museo de los Caudillos.
Por: Gonzalo González

LOS ORIGENES DE CHEPES
Seguramente hay varios autores que hacen alusión detallada sobre la historia de Chepes, pero el fin de nuestra nota no es ahondar en esto, sino mas bien tener una idea general y comprender además de cuanto la historia nos aporta datos valiosos que ayudan a explicar muchos procesos posteriores. Tal es el caso de la localidad de Chepes actual cabecera del Departamento Rosario Vera Peñaloza, que por decisiones que podríamos llamarlas políticas sumado a intereses netamente particulares, derivaron a su nuevo y actual asentamiento. Y porque decimos nuevo? Porque su lugar de origen conocida como Villa de Chepes se ubica a ocho kilómetros de la actual localidad, y un dato no menos importante es que tiene más de 300 años.
Según cuenta Dardo de la Vega Díaz en su libro Toponimia Riojana, los primeros registros que se conocen de la primera Merced de Chepes es probable que haya sido hecha a Luis Izquierdo Guadalupe ,ya que en el testamento de Antonio Reynoso Tello hecho en Tama en 1754, declara en su primer testamento de matrimonio que adquirió el paraje llamado Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Chepes, por Amparo del cabildo y merced del gobernador Manuel Félix de Archí como tierras dependientes de don Luis Izquierdo Guadalupe. Así que podría considerarse a Antonio Reynoso Tello como fundador de Chepes, pues apenas compró sus tierras, durante su primer matrimonio con María Vargas, fue a vivir al paraje donde construyó su casa, plantó viñas, pobló de ganado y trabajó en la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de la limpia Concepción.
Ahí don Antonio Reynoso Tello y su esposa formaron una familia, tuvieron varios hijos y vivieron muchos años, hasta que este enviudó. Al tiempo don Reynoso Tello se vuelve a casar, esta vez con Mariana Montiveros y Molina. Decidido a formar una nueva familia, Don Antonio compra tierras en Ulapes y construye su nueva estancia en esta localidad para luego marcharse definitivamente de la Villa de Chepes. Lorenzo Reynoso Tello es quien se hace cargo de las pertenencias que su padre le encomendó que cuidasen y protegieran, la Estancia, las cien cabezas de ganado, y la capilla con la imagen de la Virgen junto con todos elementos para la misa, más las imágenes de San Antonio y San José.
La Villa siguió creciendo motivada principalmente por ser un punto de paso obligado hacia otras localidades, no solo hacia la zona serrana, si no en el bajo y las salinas donde varias familias se asentaban para la cría animales. Y como los riojanos tenemos el arraigue de la fe en nuestras venas, la mayoría de pobladores a falta de iglesias y oratorios cercanos acudían a las misas y festividades que se hacían en honor a Nuestra Señora de la limpia Concepción en la capilla de la localidad. En 1789, don Feliciano Luna Tello junto a Juan José Pereyra y Nazario Tula presentan los títulos de Chepes ante el subdelegado de la Real Hacienda de Juan Antonio Gómez, estableciendo los primeros límites del antiguo departamento General Roca (hoy Rosario Vera Peñaloza). Este proceso de establecer los límites departamentales duró varios años, incluso hasta 1897. El 28 de agosto de 1886 mediante Ley provincial se establece como cabecera departamental a la Estancia de Chepes con el nombre de Nuestra Señora de la limpia Concepción de Chepes.

Reconstrucción de la Iglesia de la Villa de Chepes 

APOLINARIO TELLO
Don José Apolinario Tello nació en 1832, y bautizado dos años después en la parroquia de Catuna. Se sabe que fue un poderoso terrateniente, propietario de decenas de miles de hectáreas en los Llanos y mayordomo de la Iglesia de la Villa de Chepes. Participó activamente en los levantamientos federales en apoyo a Ángel Vicente Peñaloza entre 1862 y 1863. Apolinario y su hermano José María Tello, colaboraron y ayudaron a Aurelio Salazar quien quedo al frente de las montoneras en la lucha contra los unitarios, pero años más tarde ambos lo traicionaron, apresándolo y entregándolo a la justicia para sea juzgado en 1868.
Según cuenta la historia el poder que tenia este hombre era realmente importante, fue muy respetado por todos ya que era considerado un verdadero cacique de aquella época, por su influencia fue comisario, juez, intendente, amo y señor. La casa donde el residía es lo que hoy se conoce como el “Museo de los Caudillos”, construida a mediados de 1700, época donde los Jesuitas aplicaban sus técnicas constructivas, por lo que hoy se revaloriza como uno de los aspectos más importantes de la casa.

Pintura que recuerda a los mejores tiempos de la Villa de Chepes 
( Iglesia y casa de Apolinario Tello )


LA LLEGADA DEL FERROCARRIL Y LA INFLUENCIA DE APOLINARIO TELLO
Segun versiones, relatan que en el momento de la construcción de las líneas férreas en los llanos, su proyecto original incluía un nuevo trazado, motivado principalmente por ser pueblos que tenían agua. La línea debía unir Chañar con Olta, Catuna, Ambil, Chelcos y Villa de Chepes. Pero Don Apolinario Tello trató con los ingleses para que evitara la construcción del ferrocarril, y teniendo en cuenta que era dueño de muchos campos y su poder importante, se opuso finalmente al paso del ferrocarril. Esto fue siempre una versión popular, hasta que finalmente se encontraron los documentos que afirman tal versión. Ese documento encontrado en el Museo de Los Caudillos años posteriores daban cuenta de una reunión de gente influyente en Chañar, y que en esa reunión se aprobaría el nuevo trazado del ferrocarril. Dicho documento era un telegrama enviado a Lucas Velásquez, hombre importante quien representaba a Chañar, le expresaba que no apoyara la “nueva línea” que la construcción beneficiaba a los ingleses con la excusa de que el tren “espantaría y mataría a las vacas”.  El trazado previsto nunca llegó a concretarse, desplazando e inaugurando en 1910 la estación Chepes a ocho kilómetros al sur de la Villa, lo que derivó años más tarde se trasladasen las familias de la Villa a cercanías de la nueva Estación, en busca de progreso y trabajo.
Si bien la localidad actual no nació con el FFCC, si no que las primeras familias llegaron por 1840, desafiando la aridez y lo riguroso del clima, esta se terminó de desarrollar gracias a la llegada de la líneas férreas, y puede notarse que se asentó como en la mayoría de las ciudades donde alguna hubo mucha actividad ferroviaria. Y si bien la Estación Chepes sigue con actividad esporádica, de haber cerrado o dejado de funcionar, la localidad no hubiera dejado de existir, debido a la cantidad de población que esta tiene gracias no solo a la actividad ferroviaria si no a las rutas que se abrieron posteriormente, hacia la ciudad de La Rioja, San Juan, San Luis y Córdoba, convirtiendose en un centro y núcleo derivador importante.

Estación Chepes en la actualidad


LA CASA MALDITA
En celebraciones de la virgen Inmaculada realizadas como cada 8 de diciembre, un sacerdote de apellido Vaca asiste a tan importantes fiestas, ocasión que aprovechara uno de los hijos de Apolinario Tello para casarse. Pero Apolinario lejos de aceptar la celebración y debido a su gran influencia, le habla al cura para que no los case. El sacerdote no acata el pedido de Apolinario y los casa. La ira de Apolinario no se hizo esperar y mandó a sus sirvientes a apresar al cura, colocándole el cepo y sin comer por tres días, luego lo azotó y finalmente lo liberó. La ira del sacerdote fue tal que maldijo a Apolinario, pronosticándole que iba a morir preso de los gusanos y con su cuerpo totalmente descompuesto. Años más tarde la maldición se cumplió, ya que según cuentan sus servidores al final de sus días a don Apolinario le alcanzaban la comida y el agua con una caña, ya que era imposible acercársele debido a su fétido olor. Don Apolinario Tello muere en su casa, sepultándolo en una de las habitaciones, a la que le decían la despensa. Según versiones, había sido sepultado por uno de sus servidores, ya que los vecinos se opusieron a que sus restos descansen en el cementerio debido a la maldición que este tenía. Desde aquella vez y después de la maldición del cura, la casa de Apolinario Tello recibió el nombre de la Casa Maldita. Muchos vecinos decían que durante las noches veían luces y escuchaban ruidos a cadenas.

FIN DE LA MALDICIÓN
En 1960 y luego de una torrencial lluvia apareció junto a una de las ventanas que da hacia la Iglesia, un hundimiento en el suelo de la casa. Los vecinos asombrados e inquietantes por lo sucedido, en una de las festividades de la virgen piden a los padres Ángel Nardillo y Armando Anzi averiguar cuáles fueron las causas del hundimiento, poniéndose manos a la obra junto a los vecinos Hugo Miranda y Carlos Fernández. Así encontraron los restos casi reducidos a polvo de quien en vida fuera Don Apolinario Tello, e hallazgo sorprendió a todos los vecinos de Chepes, ya que hasta ese momento se conocía de la historia casi como si fuera una leyenda. Para darle cristiana sepultura debían sacar absolutamente todo, tanto como sus pertenencias y parte de los restos que quedaban de Apolinario Tello. Juntaron los huesos que estaban esparcidos en fragmentos, el cráneo que descansaba sobre un sombrero negro, también algunas de las partes de sus vestimentas como botones metálicos, las charreteras de su blusa de estilo casi militar, un poncho y los botines de cuero. Del ataúd, solo se conservaban un atado de tablas.
Al día siguiente del hallazgo y posterior extracción de todos los elementos que acompañaban a Apolinario, los curas celebraron una misa en la Iglesia que alguna vez Apolinario había sido su mayordomo, pidiendo y rogando por su alma, y así levantar la maldición que pesaba sobre él. Luego de la celebración de la misa todos los fieles salieron de la Iglesia y tomados de la mano rodearon la antigua casa haciendo una gran cruz con ceniza para pedir al altísimo levantar la maldición del lugar. Los restos encontrados fueron colocados en un cofre que fue fabricado en una carpintería de del lugar. Seguidamente se procedió a darle cristiana sepultura en el cementerio de Chepes, donde descansan en la actualidad

EL MUSEO DE LOS CAUDILLOS
Para finalizar esta historia, a fines de la década del 60 el intendente y vecinos del pueblo deciden reconstruir la casa que fuera de Don Apolinario Tello, e inaugurar EN 1969 el Museo de los Caudillos, ya que en esta casa se celebró un 8 de diciembre junto a las festividades de la Virgen el primer encuentro de Chacho Peñaloza y Facundo Quiroga. El Museo cuenta con varias piezas del Chacho y Facundo que fueron recuperadas y puestas en valor. Convirtiéndose este lugar en uno de los museos más importantes de la provincia.

FUENTE:
Textos: Integración Cultural Riojana ( TOMO II ) de Hector David Gatica (año 2002) - Toponimia Riojana de Dardo de la Vega Díaz ( año 1945 )
Webs: Wikipedia.org , ChepesRVP, Blogsite Cercanorte
Fotos: Blogsite Cercanorte, Hablemos de Argentina, Horizonte Ferroviario

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