Newsletter

HOSTERIA Y TERMAS “LOS MOGOTES COLORADOS”

Reseña histórica sobre la ex Hostería de los Mogotes Colorados, ubicada en cercanías a Patquía, Departamento Independencia. 
Investigación, adaptación de textos y redacción: Por Gonzalo González.
Para la elaboración de la siguiente reseña se utilizaron varios párrafos de los textos tal como aparecen originalmente, adaptadas de manera cronológica para una mejor comprensión.

INTRODUCCIÓN
Atraído por esta hermosa actividad que es el turismo, decidí profundizar la búsqueda sobre el complejo termal Los Mogotes Colorados, un tema pendiente que tenía como quien dice “en carpeta”. A casi 70 años de su construcción y posterior puesta en funcionamiento, gracias a algunos autores que hablan al respecto, sumado a los archivos fotográficos disponibles, portales en internet, algunos testimonios etc., fui uniendo las piezas necesarias, y aunque lamentablemente el acceso al lugar no sea público, logré construir la presente reseña.

Folleto tríptico de los años 50 - tapa -

Aprovechando las aguas termales existentes en el lugar, a principios de los años 40, la familia Berlingieri, dos empresarios provenientes de Buenos Aires, deciden instalarse por estas latitudes y realizar inversiones del tipo hotelero-gastronómico, proyectando y llevando a cabo la construcción de un Complejo Turístico Termal.

La visión que estos hermanos tuvieron en aquel momento probablemente muchos hayan pensando que fue arriesgada, o tal vez acertada, pero como desconocemos que paso y cuales fueron los motivos del cierre definitivo de este emprendimiento, no podemos elaborar ninguna hipótesis al respecto. Tengamos en cuenta que más allá de las implicancias económicas o políticas, el termalismo alcanzó su momento de apogeo entre las décadas del 40 y 60. Pero también tuvo sus periodos de decadencia, probablemente por la amplia oferta de complejos termales que se fueron abriendo, sumados a la poca demanda, cambio de modas, crisis políticas y sociales etc, quedando con el paso de los años solo para un segmento de turistas. Pero más allá de todo, el termalismo no ha perdido su vigencia, podemos ver que la tendencia y moda actual es el Turismo Salud que incluye por supuesto los Complejos Termales como principal Producto Turístico, recorridos periódicamente por los que aman y gustan de estas aguas.

Hostería tipo Casona - Alojamiento -

Pero como esta actividad económica, que se llama turismo puede cambiar drásticamente, y si no se está a la vanguardia, en poco tiempo los paradigmas cambian y lo que podía ser un proyecto con ganancias plenas, puede convertirse en perdidas estrepitosas, mas aun sabiendo el poco apoyo que se tiene por parte del Estado, si lo comparamos como por el ejemplo el agro ( campo ), un tema que da para hablar y debatir mucho. Aunque es bueno mencionar estas diferencias entre el turismo y otras actividades económicas, nos concentraremos en esta porción de historia de nuestra provincia.

Ex Ruta Nacional 74 en Los Colorados - Década del 80 - 


 ORIGENES DEL TERMALISMO EN EL MUNDO 
El hombre desde siempre, relacionó las curaciones del cuerpo y del alma con un pensamiento mágico. Sabido es que los pueblos de la antigüedad conocieron y usaron ampliamente las propiedades curativas de las aguas termales. Mucho antes que los griegos y romanos, (hacedores de extraordinarias instalaciones para un máximo aprovechamiento), existieron pueblos más primitivos que ya conocían los secretos del termalismo y los disfrutaban como tal. Como símbolo de juventud eterna, los griegos, eligieron una fuente, la de Juvencia, convirtiéndola en síntesis mágica de vida, juventud, salud y eternidad. Los romanos fueron quienes las desarrollaron en todo su Imperio, generando un fenómeno socio-cultural de impresionantes dimensiones tanto desde lo estructural (arquitectónico) como desde lo social, ya que las termas se convirtieron en grandes centros de ocio, salud y negocios, considerando a las termas como un servicio fundamental al que todo ciudadano debía acceder.




EL TERMALISMO EN AMÉRICA 
El conocimiento y valoración del efecto milagroso de las aguas fue tan importante en América precolombina, que les permitió a los Incas construir sus propias barracas cercanas a las fuentes de aguas termales, tal vez sin el refinamiento del mundo romano o del criterio práctico de estos, pero adhiriéndose al mismo sentido mágico de los pueblos primitivos, creyendo que la Pachamama (madre tierra), les brindaba a sus hijos, propiedades curativas y sanadoras de las fuentes termales. En Cuzco por ejemplo se conocen los baños termales de “Uyurmire”, que luego se llamaría “baño del Inca” en el templo del dios Wiracocha. De esa misma época son los baños de “Cachicadan”, los de “Pachame”, “Churin”, todos estos ubicados en el actual territorio del Perú. Más tarde adquirieron fama “Cajamarca” y “Machu Pichu”.



MITO O LEYENDA 
El concepto mágico que rodeó al hombre primitivo, hizo ver en ella una materialización de lo sobrenatural; que muchas veces le temió, aun así supo apreciarlas cuando observó empíricamente que producían efectos curativos. Del concepto mágico, se pasó a los hombres más sabios, elaborando y tomando como hipótesis su parámetro térmico, y luego a éste se le agregó su condición de medio mineralizado y así sucesivamente, sumando conocimientos científicos a la causa de sus efectos.


Pero es interesante notar como el tema de las fuentes termales va íntimamente unido al sentimiento del amor, en todo cuanto hace a la imaginería narrativa que explica los orígenes del fenómeno físico de la existencia de las aguas, sus ebullentes fumarolas, su embalse, drenaje y sus beneficios. Es un tejido en el que el hombre ha insertado efecto y causa como relación inseparable para explicar el fenómeno en la letra de su primitiva poesía y es así como hilvanando hechos de los que desconoce sus razones, con las verdades de su fe, va dejando narraciones que con el correr del tiempo se convierten en leyendas de múltiples matices donde priman, la vida, la muerte, el amor y el odio. Una de esas tantas leyendas relata que al morir el cacique araucano Copahue (lugar de azufre) y su amante hechicera Pirellán (nieve del diablo), brotaron de las heladas entrañas de la tierra ensangrentada chorros de vapor y agua hirviente, perforando la nieve que todo lo cubría, hasta formar una laguna y un río. Esa misma imaginería cuenta que el cacique puelche Carhué (corazón puro), enamorado de Epecuén (eterna primavera), cura milagrosamente de una extraña parálisis al sumergirse en la gran laguna que formaron las lágrimas de dolor de su amada.


EL TERMALISMO EN LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE ARGENTINA 
En las zonas de Argentina que contactaron con la civilización incaica, conservan leyendas sobre exóticos genios que habitaban en las surgentes. La propia tradición revela que los hombres simples que moraron las zonas donde existen fuentes termales, sentían terror de sus poderes. Los gases, las burbujas, los olores, el vapor o la temperatura del agua, demostraba que debajo de ese manantial, en las entrañas de la tierra de donde brota el agua, habitaba el dueño de ella, un ser zoo-antropomorfo, que no desea que lo perturben, que castiga con la enfermedad o con la muerte a quien lo hace. Para defenderse del hechizo se debe cubrir la fuente con piedras y no mirar ni tocar el agua que arroja el genio maléfico. Pero aún así, estos pueblos temerosos de lo ignoto, supieron apreciar el valor del agua y del fango salino que encontraron en las zonas de sus asentamientos. Fueron ellos quienes descubrieron y explotaron los yacimientos de sal, usándola ya como alimento, o con fines terapéuticos.


Durante la colonización española, en el siglo XVI, ya se tenían referencias escritas sobre las aguas termales y sus propiedades para la salud. Medio siglo antes de la llegada de Pizarro (año 1598), la zona conocida como termas de Cacheuta estaba habitada por tribus huarpes, que pasaron luego al dominio de los incas. En ese momento se inicia una peregrinación de enfermos desde Cuzco (Alto Perú), para aprovechar los vapores y darse baños en estos espejos de agua de la fuente termal de los “Baños de la Punta del río”, como los denominó luego el conquistador.

Otro caso citado en épocas de la colonia aparece en un archivo publicado en Roma (año 1646), el jesuita chileno Alonso de Ovalle describe la fuente termal de “Puente del Inca”, en la provincia de Mendoza, haciendo referencias al calor, salobridad y mineralización de las aguas, sin ningún tipo de explicitación científica, ni sobre su utilización, ya que se limita a una descripción estética del lugar como si se tratara de una obra de arte de la naturaleza. También se documentaron las Termas de Reyes en Jujuy.

De la misma manera lo hizo el padre Diego Rosales en 1647 sobre las termas de Pismanta en San Juan. Estos baños termales eran visitados por los aborígenes en busca de la salud perdida. Para ello ofrendaban algo al dios dueño del manantial. Su rechazo significaba que el enfermo no tenía cura.

En 1740 Falkner cita la Laguna Epecuén en la provincia de Buenos Aires, como agua curativa usada por los originarios desde tiempos inmemoriales. En la provincia del Neuquén, desde tiempos remotos, son reconocidos los “baños de Epulaufquen”.

Los expedicionarios de la Campaña del Desierto hicieron contacto simultáneo con éstas y con las termas de Copahue por el año 1880. En las actas del Cabildo de Mendoza en 1882 aparece un documento que revela el aprovechamiento de los baños y uno de los primeros en concurrir por razones de salud fue el fraile Félix Aldao.

En Santiago del Estero, el Inti Yacu, (“Agua del sol”), llamaban los aborígenes de la actual zona de Río Hondo, a los caudales subterráneos que por entonces afloraban naturalmente. Vinculaban las bondades del Yacurupaj- (“Agua caliente”) a las divinas potencias del astro sol, que mediante ellas los curaba de sus males y al que profesaban adoración.



Estas fuentes termales, que se extendían a lo largo de toda la cordillera de los Andes y que muchas no se mencionan, pero que existen, para los incas revestían un carácter sagrado, convirtiéndose hoy en día en centros muy visitados por miles de turistas que han reemplazado el origen sagrado de las aguas por las propiedades curativas y terapéuticas de la medicina moderna.


EL TERMALISMO EN LOS COLORADOS 
Conociendo como en toda América y durante siglos las aguas termales fueron utilizadas por los pueblos originarios, no descartamos que los antiguos habitantes de Los Colorados y posteriormente los Incas, hayan utilizado también las aguas termales existentes en la zona. Se sabe que estudios realizados por Antropólogos y arqueólogos, la región estuvo habitada por grupos indígenas pertenecientes a los Capayanes. Es así que toda la zona posee un gran valor histórico y científico, ya que cuenta con el testimonio de lo que fue la vida en otros tiempos a través de sus dibujos o tallado en las piedras (petroglifos), pudiendo mencionar más de 210 motivos en siete bloques. En la zona se han identificado cementerios y poblados, mencionando también aéreas con morteros, hallazgo que llama la atención de los visitantes. En el año 2012 mientras se realizaba un relevamiento de trabajo los guías de sitio acompañados por técnicos profesionales de la Secretaría de Turismo, encontraron una urna funeraria, el primer hallazgo de estas características en Los Colorados. Los estudios realizados posteriormente a la urna por arqueólogos datan el hallazgo y lo ubican dentro de los 800 años después de Cristo, hace unos 1.200 años aproximadamente ( Ref 1 ).

Con todos estos datos, se infiere que durante las guerras civiles a principios del siglo XIX, hayan utilizado las aguas de Los Mogotes Colorados, mientras cabalgaban la ruta que unía Patquía con Chilecito, como un punto casi de parada obligada, dentro del Valle de Antinaco Los Colorados. Cabe la mención que a pocos kilómetros de los Mogotes Colorados se encuentra lo que se conoce como La Cueva del Chacho.

EL TERMALISMO EN ARGENTINA CONTEMPORÁNEA 
Si bien la tradición no escrita cuenta del conocimiento y uso de las propiedades terapéuticas que del agua termal como vimos en párrafos anteriores, desde la época prehispánica, es recién en los albores del siglo XIX que aparecen las primeras referencias escritas sobre el particular. Viajeros que cruzaron el país en todas sus direcciones, en la primera mitad del siglo pasado y que tantas obras han legado, es posible hoy conocer lugares y costumbres antiguas y perdidas. Hombres como Haigh, Miers, Proctor, Brand escribieron, somera y a veces ingenuamente, sobre las fuentes termales argentinas. Por ellos se sabe que en Villavicencio, visitada en el año 1839 por el célebre naturalista Charles R. Darwin hacia el año 1800, da cuenta de los baños medicinales a los que acudía la gente de Mendoza. El primer análisis de agua termal en Argentina, lo hizo el físico y químico Michel Faraday, sobre una muestra tomada en Puente del Inca en el año 1827.

A nuestro País le cabe el honor de haber sido el primero en Sudamérica en contar con un establecimiento termal, usado con criterio médico y especialmente instalado y adecuado para esos fines. Responsable de ello fue el médico español Antonio Palau quien en 1878 funda el Centro Termal de Rosario de la Frontera, en Salta, lugar ya visitado en 1817 por el sabio francés Amado Bonpland. En cuanto a estudios sistemáticos realizados que pudieron conducir a la publicación de trabajos científicos, el tema mereció el interés de los profesores universitarios de la segunda mitad del siglo pasado, fundamentalmente entre especialistas de las ciencias médicas y químicas, tanto argentino como extranjero. En la marcha continua de la humanidad hacia el progreso, las aguas termales han sido siempre consideradas de propiedades extraordinarias, si bien que las mismas se atribuyeron a factores no siempre reales. Recién en 1920 el termalismo fue utilizado como recurso turístico.

El 13 de septiembre de 1932 y en virtud de la Ley N°11621, se crea La Comisión Nacional de Climatología y Aguas Minerales , integrada por los doctores M. Sussini, E. Herrero Ducloux, A. Brandán y H. Isnardi, por el Ing. A. Galmarini y los señores M. Castillo, F. Pastore y H. Corti. Este Instituto produjo un interesante y valioso trabajo de recopilación y análisis de las Aguas Minerales de la República Argentina, ejecutado entre los años treinta y cuarenta del Siglo XX, que incluyó también a la provincia de La Rioja. Los estudios llevados a cabo por la mencionada Comisión se intensifican, ayudando al desarrollo de la actividad, incorporándose la hidroterapia a un conjunto de técnicas que utilizan el agua como único fármaco: vapores, algas, barros y arcillas en su estado más natural.

Aun con todo lo mencionado previamente, se sabe que después de la Segunda Guerra Mundial comienzan a desarrollarse cantidad de centros termales por todo el mundo.

Calidad de las aguas termales de Los Mogotes Colorados


  COMPLEJO TERMAL “HOSTERÍA LOS MOGOTES COLORADOS” 
El Ferrocarril que llega a la provincia de La Rioja a fines del Siglo XX (Ferrocarriles Argentinos del Norte), y permitió que la provincia se conecte en menos tiempo con la Ciudad de Buenos Aires (El Puerto). Este contacto también le permitió acceder a un sinfín de ventajas, como por ejemplo por mencionar algunas, como las nuevas tendencias, modas y sistemas constructivos casi en tiempo real como lo tenían las grandes ciudades. Años más tarde comienza la modernidad, los primeros colectivos de larga distancia, y la apertura de caminos ubicados casi paralelamente a las vías del Ferrocarril. Si bien se trataba de caminos de ripio, esto facilitó también los traslados, ampliando los horarios, frecuencias y confort.

Transporte de Pasajeros CATI en la Cueva del Chacho - Década del 50
Gentileza: Fredy Páez Lucero

Cuando en Argentina el turismo social a fines de la década del 40, comienza a ser tendencia, la provincia de La Rioja se comienza a promocionar como un destino Termal, convirtiéndose en uno de los primeros en contar con un Complejo de estas características. Uno de los más reconocidos fue precisamente el de Los Mogotes Colorados. Pero no debemos olvidar ni dejar de mencionar a las aguas termales de Santa Teresita, ubicadas al norte de la provincia de La Rioja, proyecto que fue pensando por Carlos Idaho Gesell ( Ref 2), quien fuera luego el fundador de la conocida ciudad veraniega “Villa Gesell”. Y aunque todavía, casi desapercibida y habitada por desconocidos , en el pueblo de Santa Teresita se conserva la casa que construyó este reconocido personaje, seguramente el haber estado en este pueblo  no solo fue motivo para alojarse y desconectarse de las grandes urbes, si no para pensar en su proyecto de ciudad o pueblo termal.

Publicación que hace referencia al uso de las Termas de Santa Teresita
Diario La Rioja - 21 de abril de 1947 


Volviendo al tema en cuestión, como fuera mencionado en párrafos anteriores, los primeros indicios de actividad turística en la zona de los Colorados se remontan entre los años 1940 y 1950 donde por iniciativa de los gobiernos de turno e inversión privada por parte de la familia Berlingieri a finales de los años 30 y con los estudios realizados sobre la salubridad del agua, dos hermanos procedentes de Capital Federal, se embarcaron en un ambicioso proyecto; y construyen un Complejo Turístico Termal, denominado Los Mogotes Colorados, ubicado al sur de las Sierras de Los Colorados y en el extremo Sur de la Sierras del Velasco, a unos 25 kilómetros de Patquía, y a una altura de 450 msnm. Este Complejo sólo funcionaba en temporada, la misma iba desde el 1ro de Abril al 30 de Septiembre de cada año. Durante el receso (Octubre a Marzo) eran incesantes las promociones y publicidades en medios gráficos y radiales de la época. Y por su importancia, este sitio sirvió para albergar a cientos de turistas durante varios años, según se cuenta, actores y reconocidas figuras a nivel nacional, que llegaban atraídos por las aguas curativas del lugar, la tranquilidad y el paisaje que lo rodeaba. Seguramente la promoción en baja temporada era motivo para que muchos vengan a conocer las aguas termales de la provincia de La Rioja.


Promoción de la Hostería en diarios locales - década del 40 -

Comprobante de servicios - 16 de agosto de 1945


Para llegar al lugar, aquellos que tenían vehículos propios lo podían hacer atraves de un camino construido para tal fin, para esto debía desviarse de la ruta principal que iba a Chilecito a la altura del Km 15. Para los que no querían arriesgarse y manejar por rutas desoladas, existían otras alternativas de transporte público (terrestre bus y/o ferroviario). Desde Córdoba por la Compañía de Ómnibus CATI, y por vía férrea el Ferrocarril General Belgrano, desde Retiro hasta La Estación Patquía. Este último servía de trasbordo entre el FFCC y el transporte terrestre CATI, que venía desde Córdoba, transportando a los pasajeros hasta La Hostería. La empresa de transporte luego continuaba su viaje hacia Chilecito. También se dice que el FFCC descendía o ascendía pasajeros en el mismo cruce donde estaba el ingreso al camino cuando este iba hacia Chilecito, y que desde el Complejo contaban con servicio de traslados desde este punto hasta la Hostería. No podemos aseverar que haya sido cierto ya que en lugar no observamos ninguna estación, por lo que quedara pendiente.

Geolocalización ( plano dibujado ) cómo llegar 


El área de uso intensivo o complejo termal estaba perfectamente zonificada, y contaba con varios servicios:

Alojamiento: Hostería tipo casona de 15 habitaciones con baños privados, agua corriente, luz eléctrica, servicio de pensión completa (desayuno, almuerzo y cena), estacionamiento (garaje). Comedor, Cocina, Recepción, y patio con aljibe.

Patio interno de la Hostería ( década del 50)

Folleto tríptico - contratapa -

Esparcimiento: La zona de los jardines, como así también sus alrededores contaban con gran espacio, rodeado de arboledas y sombras, especies como eucaliptus, viñedos, olivares, palmeras, además de la flora autóctona, sumado a la abundante agua que brotaba de sus montañas. Todo esto generaba un clima especial para el descanso y el relax. El lugar contaba con un gran horno para aprovisionar de pan casero al turista y al personal que ahí trabajaba. Para aquel turista más aventurero, el complejo ofrecía varias visitas guiadas, hoy podríamos llamarlo turismo aventura o activo. Para esta ocasión se utilizaban las diligencias (había 16) que le permitían desplazarse a mayores distancias, de esta manera el turista podía apreciar otros paisajes muy pintorescos, que incluía lo que en la actualidad se conoce como “Puente Natural”. En el tríptico promocional puede observarse la oferta de visitas al lugar. Seguramente para aquellas épocas movilizarse desde el complejo hasta el “Puente Natural” no debe haber sido tarea sencilla, demandando un tiempo importante, teniendo en cuenta las distancias y la orografía del terreno. Probablemente haya habido algún camino que les facilitaba la tarea acercándose aun más a esa zona, ya que el camino original, ex Ruta Nacional 74 bordeaba la línea del Ferrocarril, a unos 3 kilómetros de dicho atractivo turístico.

Geoformas que ofrecían visitar en el folleto tríptico - Puente Natural y el Obelisco


Termas. En otra área no muy alejada del Complejo se encontraba la zona conocida como Termal. Estudios llevados a cabo por la Comisión Nacional de Climatología y Aguas Minerales del Ministerio del Interior, revelaron que el agua brotaba a más de 34° y que su composición básica era sulfurosa. El Complejo contaba con Solárium, imitando a los más modernos complejos termales más famosos de la época, además de la pileta a cielo abierto.

Pileta de natación a cielo abierto - folleto -

Folleto que muestra la calidad del agua y la pileta

Foto ampliada de la pileta - Puede observarse el colectivo de la Empresa CATI

Solarium - Folleto tríptico


CIERRE Y POSTERIOR ABANDONO
Desconocemos la fecha exacta y las razones que llevaron a que el Complejo deje de funcionar. A ciencia cierta, pocos son los que cuentan sobre el mismo, casi nadie se atreve a mencionar algo al respecto, como si el lugar guardara ese poder místico que mencionamos anteriormente.

Luego del cierre, el Complejo fue utilizado por los pobladores de la zona
Gentileza: Roberto Maldonado


Por ser conocedores de la actividad, nos atrevemos a decir que la apertura de nuevos destinos que ofrecían este tipo de actividades, las modas, la falta de mantenimiento, recursos o de políticas para continuar con el proyecto hayan hecho de que el complejo quede totalmente abandonado. Pero estamos hablando de otras épocas, por lo que se hace difícil saber con exactitud lo que sucedió. Se rumorea que durante la presidencia del Dr. Carlos Menem en los 90, el área fue donada a empresarios locales para retomar el proyecto, pero nunca llego a concretarse, tampoco se ejecutaron tareas de mantenimiento y el edificio por lo que sabemos se encuentra cada vez en peores condiciones. Aun con todo esto, sus aguas y sus paisajes se mantienen intactos como si el tiempo no hubiera interferido en la degradación, solo si no fuera por los que llamamos seres pensantes, el edificio todavía se mantendría intacto, cuidado o aun mejor funcionando. El anhelo y el aliento para las generaciones venideras y a los gobiernos de turno, es poder verlo cumpliendo con el propósito con el que fue pensado y construido.

Casona del Complejo Termal  - Año 2010 - Diario Chilecito


FUENTE:
Portal de Mendoza ( Web )
Región ( Web )
Diario Chilecito ( Web )
Red Federal de Bibliotecas Parlamentarias

Ref. 1: Reserva Provincial Natural y Cultural Los Colorados.

Ref. 2: Carlos Gesell

Copyright © LA RIOJA ANTIGUA. Designed by OddThemes