Para entender el cruce genético del Torrontés Riojano, hay que imaginar los viñedos coloniales como laboratorios naturales. No fue un proceso planeado por el hombre, sino una hibridación espontánea que ocurrió en el suelo del Virreinato.
2 - El Padre (o Receptor): Criolla Chica Conocida en España como Listán Prieto y en Chile como Uva País. Fue la primera uva que trajeron los conquistadores y misioneros jesuitas. Aporte: Le dio la adaptabilidad extrema al clima árido, la resistencia al sol fuerte y la productividad necesaria para sobrevivir en terrenos difíciles como los de los valles.
Semilla nueva: El fruto resultante de esa polinización contenía semillas con un ADN mezclado. Germinación: Una de esas semillas cayó al suelo, germinó y creció como una planta nueva y distinta a sus padres. Los viticultores de la época notaron que esta "nueva planta" daba un vino mucho más aromático y elegante que la Criolla común y empezaron a reproducirla mediante estacas (clonación natural).
Nota: Aunque sus padres son los mismos que los del Torrontés Sanjuanino, el Riojano es genéticamente superior en calidad enológica debido a la selección de clones que se hizo naturalmente a través de los siglos en el microclima de La Rioja.
El 17 de junio de 1987, en el marco de la feria Vinexpo en Burdeos (Francia), el Nacarí Torrontés Blanco Seco obtuvo el máximo galardón: el Oscar de Oro.
Competencia: Participó contra más de 3.400 muestras de todo el mundo.
Hito: Fue la primera vez que un vino argentino recibió un reconocimiento de tal magnitud en un certamen internacional de primer nivel.
Impacto: Este premio cambió la percepción global del Torrontés, pasando de ser un vino de consumo interno a ser considerado la cepa blanca emblemática de Argentina.

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