Para entender el cruce genético del Torrontés Riojano, hay que imaginar los viñedos coloniales como laboratorios naturales. No fue un proceso planeado por el hombre, sino una hibridación espontánea que ocurrió en el suelo del Virreinato.
El "mapa genético" que dio vida a esta cepa
El Torrontés Riojano es el resultado de la polinización cruzada entre dos variedades europeas (Vitis vinifera) que convivían en los mismos parrales:
1 - La Madre (o Donante de Polen): Moscatel de Alejandría
Es una de las cepas más antiguas que existen sin modificar. Aporte: Le heredó al Torrontés su perfil terpénico (esos aromas explosivos a flores blancas, jazmín y azahar) y su característico sabor dulce/frutal.
2 - El Padre (o Receptor): Criolla Chica Conocida en España como Listán Prieto y en Chile como Uva País. Fue la primera uva que trajeron los conquistadores y misioneros jesuitas. Aporte: Le dio la adaptabilidad extrema al clima árido, la resistencia al sol fuerte y la productividad necesaria para sobrevivir en terrenos difíciles como los de los valles.
La Fórmula Genética
En términos biológicos, el proceso fue el siguiente fue la polinización cruzada: El polen de una variedad viajó (por el viento o insectos) hasta el estigma de la flor de la otra variedad.
Semilla nueva: El fruto resultante de esa polinización contenía semillas con un ADN mezclado. Germinación: Una de esas semillas cayó al suelo, germinó y creció como una planta nueva y distinta a sus padres. Los viticultores de la época notaron que esta "nueva planta" daba un vino mucho más aromático y elegante que la Criolla común y empezaron a reproducirla mediante estacas (clonación natural).
El Descubrimiento Científico
Durante siglos se especuló sobre su origen, pero fue recién en el año 2003 cuando un estudio de ADN liderado por investigadores (incluyendo a la ingeniera Cecilia Agüero de la Universidad de California Davis y expertos del INTA en Argentina) confirmó científicamente este parentesco. Este estudio reveló que el Torrontés Riojano es un híbrido natural americano, lo que técnicamente lo convierte en una de las pocas variedades "nativas" de América con linaje de uvas finas europeas.
Nota: Aunque sus padres son los mismos que los del Torrontés Sanjuanino, el Riojano es genéticamente superior en calidad enológica debido a la selección de clones que se hizo naturalmente a través de los siglos en el microclima de La Rioja.

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