Newsletter

BÍORESEÑA: DEJAR UNA VIDA BUSCANDO OTRA VIDA

Por: Ana Psaró
Corría el año 1910 cuando llegaba en un barco mercante al Puerto de Buenos Aires, Argentina, un grupo de inmigrantes europeos y entre ellos un puñado de griegos entre quienes se encontraba Anastasio con sus hermosos y tempranos 24 años buscando solaz para sus afligidos pesares, buscando un lugar en el mundo que le permitiera vivir y trabajar en paz, en lugar... de sufrir persecuciones, matanzas fraticidas, invasiones, avasallamientos, pérdidas de vidas y de propiedades por parte de un pueblo vecino -los turcos- que en franca expansión arrasaba con todo lo que encontraba en su camino a la manera de los imperios de la antigüedad dejando una estela de muerte y rencor.

Su madre Doña Ana Smaragda, cansada de perder a sus hijos varones y a su propio esposo en manos de los bárbaros turcos que en luchas sangrientas invadían su territorio griego, demostrando ser los más fuertes cuando en sí sólo se embanderaban en una desmedida ambición; cansada de soportar a quienes se creían predestinados a reinar mediante la subyugación del débil ; con gran pesar y con gran fortaleza a la vez, por ese innato instinto de supervivencia que ella tenía ante situaciones límites, viendo de cerca el espanto de la muerte y de la dominación irrestricta, no obstante iluminada con la sagrada intuición de las madres, prefirió el desgarrado desprendimiento de su hijo menor a que éste pierda su vida sin sentido ni razón . Habló a Anastasio y le rogó se marchara de allí , de su pueblo natal en Creta, ocupándose de inmediato en la tarea nada fácil de conseguir ayuda y unos pocos dineros para embarcarlo en uno de los tantos barcos enfilando hacia América donde según todos decían , se respiraba libertad y buen vivir.-

Embargaba a Ana -madre al fin-, la ansiedad y la desdicha por tanta desolación. Quería ella evitar que Anastasio participara en esos fragores fatales, después de haber tenido que padecer el drama del horrible asesinato de Juan -su esposo y padre de sus hijos- a traición, con arma blanca y por la espalda sorprendido en las escalinatas mientras custodiaba la casa familiar.- ¡¡No!!, ¡No permitiría eso, no! Salvaría a su hijo y así lo hizo. Aún con la incertidumbre a cuestas, de no saber qué deparaba el futuro más allá de los límites geográficos conocidos… Meses antes, por la misma maldita razón habían perdido al hermano mayor, lacerante dolor ese, que no tenía fin y en cambio aumentaba la desesperación de Ana… Decidida, aconsejó al menor y lo ayudó como pudo para el viaje.

Durante tres meses más o menos, ¿quien sabe de seguro…? de mar y de cielo y un pequeño diccionario en español que aprisionaron las manos de Anastasio cual soga de salvación, intentando aprender al menos el nombre de algunas cosas de la vida cotidiana en esa lengua extraña, nueva, difícil pero de gran utilidad para esa vida que afanosamente se perfilaba detrás del océano. Insuficientes resultaron finalmente todas esas voces y esos términos sin embargo, para lo que realmente necesitó en su desenvolvimiento posterior, exigente por demás; habiéndose convertido éste en el tema más difícil de resolver; como poco después lo comprobaría al arribar a la metrópolis sureña donde la comunicación fue realmente azarosa, difícil para él y para todos los del grupo de viajeros -todavía con sabor a mar Mediterráneo.

En el puerto de Buenos Aires, para mitigar preocupaciones, los esperaba uno de ellos, alguien que los había precedido, un amigo de un conocido a quien habían recomendado otros amigos, conocidos y allegados a su vez de los amigos que quedaron en Grecia: Juan Lucas , ¿ cómo olvidarlo ? ¿ Cómo no recordar a Lucas , su persona, su nombre , si fue él quien los esperó y les abrió sus brazos y les prestó todo tipo de ayuda haciéndolos incluso alojar en una pensión frente a Plaza Italia en el barrio de Palermo?....
Allí los recién llegados, vehementes y entusiastas dispuestos a volver a empezar , dieron inicio finalmente a su nueva y porteña vida en el extremo sur del Continente Americano: trabajo esporádico, consistente en lo que los vecinos de esa ciudad y de ese barrio requerían pero en su mayor parte relacionado con la industria de la construcción, tipo “changas” esto es decir, discontínuo…

Ciertamente era el tiempo de aclimatarse a los húmedos vientos y a los fríos días del sur argentino ; de adquirir nuevos hábitos y costumbres si bien siempre descubrieron las semejanzas que los emparentaba a los locales : las ansias de progreso y de bienestar.


La antítesis del pasado reciente que habían dejado atrás era lo que se les presentaba y se les ofrecía , lenta pero segura , dirían casi armónicamente , despaciosamente, dulcemente y por eso tan contrastante con lo vivido; podían verla!, gozarla! , vivirla! …: era la paz argentina y americana, algo que habían comenzado a disfrutar, a saborear de una manera inigualable y como tal , siendo algo tan preciado, querían conservarla para siempre y de hecho , temían un día despertar cual feliz sueño que en algún instante podía terminar…
Una anécdota particular , -que es una minúscula muestra del ansia de libertad, propia e inherente a todo ser humano , más presente aún en quienes han saboreado el amargo trago de perderlo todo como ellos -, los tuvo esta vez como protagonistas y testigos directos: a poco de su arribo a la ciudad portuaria amanece un día con alarmantes sonidos de bombas y estruendos, hecho inusual que de inmediato les hjzo recordar recientemente pasados malos tiempos y avizorando lo peor, advirtiendo también un desacostumbrado movimiento de gentes en las calles… pensaron que algo fuera de lo común estaba pasando… Temerosos, no queriendo toparse de nuevo con lo nefasto de una probable guerra buscaron urgente refugio en sus habitaciones sin deseos de salir a la calle hasta que por fín , sus circunstanciales vecinos los pudieron hacer entender que el clima que se estaba viviendo era de fiesta y no de guerra, pues lo que en realidad estaba pasando era que se estaba celebrando el primer centenario de la Revolución de Mayo de 1810, pues había llegado el día 25 de Mayo de 1910 y Buenos Aires era en verdad un jolgorio….!!.


Vuelta la calma después de la aflicción, dejando a un lado los miedos y las dudas que los paralizaba por los ensordecedores estrépitos, esta vez de celebración y festejo, abandonaron sus pequeñas habitaciones y decidieron adherir a tamaña festividad , admirando por vez primera los famosos fuegos artificiales, los desfiles callejeros y todas las muestras de alegría que reinaban en la sociedad que empezaba a ser ahora también “su” sociedad.- Una sociedad que además de todo lo lindo y lo nuevo que podía mostrar, hacía gala además de un Teatro Colón en estreno, visitado por propios y personalidades extranjeras , prestigioso, admirado y más allá de la humildad que los caracterizaba, supieron apreciar como algo extraordinario….como el merecido culto al arte que ellos mismos sentían en sus genes como hijos de una tierra que una vez fue cuna de la cultura humana.-

A pesar de la tranquilidad que disfrutaban, para ellos los primeros tiempos fueron muy duros, sobre todo por el idioma pues lo que habían aprendido refería mínimamente a saludos, pedir trabajo, pedir comida, pero la comunicación exitosa era algo todavía anhelado , era una valla a superar que solo el tiempo iba a poder doblegar.

Permanecieron en la ciudad de los buenos aires hasta 1915 trabajando siempre como constructores, sobresaliendo la habilidad de Anastasio como picapedrero tanto tallando la piedra como haciéndola apta para la construcción de edificios.

Lo desfavorable para él hasta entonces: en Grecia había trabajado de buzo prácticamente desde su niñez, tarea que le había resultado fácil practicar, ya por el entorno en que le había tocado nacer, ya por el ambiente típicamente marino en que había vivido; pero ahora la ciudad americana no le era propicia para llevar adelante ese oficio por no existir allí esa labor.

Oyeron entre sus pares de entonces, que en los pueblos del interior se comenzaría a construir grandes obras de ingeniería y no pudieron acallar sus voces interiores ni sus almas de itinerantes. Queriendo ver con sus propios ojos de qué se trataba , griegos e italianos , siempre unidos , decidieron emprender un nuevo viaje: esta vez no había barco sino el único medio de transporte que atravesaba todo el país: tomaron el tren que iba hacia el norte y oeste, más precisamente dirigido a un lugar llamado Catamarca pues les habían llegado noticias que en sus montañas además era propicia la cría de ganado caprino y también se cultivaba el olivo, todo lo cual se asemejaba a mucho a su lejana tierra pero en verdad lo que más les interesaba y los impulsaba a seguir eran los comentarios que el trabajo abundaba para un obrero de la construcción .


Allí fueron , echando a andar tanto la vida como la suerte….Hasta que en una parada de estación llamada LA RIOJA , o Ciudad de todos los Santos de la Nueva Rioja, capital de la provincia del mismo nombre, al momento de descender a descansar sus piernas y al observar el paisaje surcado de montañas , Anastasio no pudo evitar sentir una gran atracción por ese terruño de cielo límpido , de aire seco y de gente sencilla y… tal vez por reminiscencias de su pueblo natal , hasta el clima le parecía idéntico a aquél; contrastante en cambio de forma notoria con la húmeda pensión de plaza Italia y el frío viento de la ciudad metropolitana.-
Sus pasos, entre cavilaciones y asombro fueron interrumpidos por la inesperada aparición de un hombre vestido de riguroso traje gris quien intentaba entablar con ellos algún diálogo preguntándoles por su actividad, sus oficios y sus conocimientos ante lo cual Anastasio se apresuró a “vender” sus quehaceres ennumerándolos de a uno , entusiasmado cada vez más , al oír al requirente -que resulto ser un ingeniero ávido de captar expertos y calificados trabajadores para sus obras-, les daba cuenta de la próxima construcción de un dique en un río de montaña para cuyo trabajo decía , necesitaba buzos que ayuden al resto a construir el embalse del Río de Los Sauces, necesario para proveer de agua a la población allí.


Sintió Anastasio salir de sus entrañas el sí y pasó a convencer animádamente a sus compañeros para quedarse allí , lo que no fue difícil pues todos ya habían decidido apostar a una nueva vida , dispuestos a apelar otra vez a la buena suerte en esa tierra a la que sentían envuelta en un halo de dulce seducción lo que más tarde se haría realidad por los vínculos de amor , de familia que todos pudieron concretar y especialmente Anastasio -mi padre- a quien con orgullo dedico éstas líneas por su prestigiosa vida de trabajo y de bien , ejemplo para venideras generaciones de jóvenes que intenten buscar en otras latitudes lejanas a las suyas un mejor destino siempre a lo largo y a lo ancho del globo a cuyo fin emprenden viajes quizás sin vueltas pero llenos de los mejores deseos de concretar vínculos fraternos de amor y felicidad .
Así la vida le ofrece al principal protagonista a Sabina, hermosa morocha portante de sangre nativa en su aguerrida mezcla con la española a quien, la fortaleza y el don de gentes de Anastasio atrajeron cual imán irresistible uniéndolos en alma y vida y prolongándolos en una familia con ocho hijos que les dieron felicidad perdurable con valores intachables de respeto, educación y responsabilidad.

Y mientras Anastasio modela y cría a sus hijos y a su familia , crea también modelando con mano ruda y firme obras por las cuales es tan recordado hoy en día: La Iglesia de las Padercitas, hecha de piedra labrada, paredes perimetrales que resguardan la reliquia de los restos de otra iglesia hecha íntegramente de adobe que en su momento sirvió de templo cuando la conquista española apoyada por el catolicismo llevaba adelante la colonización de nuestros pueblos originarios a través de la prédica cristiana de Francisco Solano, luego santificado, quien sosteniendo en una mano la imagen de Jesus Niño o Niño Alcalde y en la otra un violín, apaciguaba y educaba a los nativos Diaguitas imponiendo autoridad.- En sus paredes frontales es bien visible la placa recordatoria de su aporte como hacedor inolvidable.-

Así continúa una labor de diario trabajo fructífero y sin descanso hecho con la satisfacción de los que agradecen cada minuto lo que logran y por eso su obra habla de ellos con sólo verlas con sólo divisarlas , como la iglesia de San Francisco ubicada en el centro de la ciudad de La Rioja ; el Frente del Campanario de la Iglesia Catedral, el frente del Sanatorio Ceballos Reyes; el edificio en la falda del Cerro el Velazco frente a Las Padercitas, El Oratorio del Monte-Calvario en la Quebrada camino al Dique de Los Sauces, recorrido ritualmente por los fieles en Semana Santa, más un sinnúmero de diferentes casas en la ciudad habiendo sido colaborador con los más desposeídos y respondiendo siempre ante sus trabajadores como uno igual a ellos, y no sólo como patrón, razón por la cual existe el respeto y recuerdo ejemplar que toda la comunidad le ha dedicado siempre.

Por todo ello me he explayado en mis recuerdos con tanto cariño y admiración por lo que mi padre nos narraba de esos, sus años mozos, de las vicisitudes de su viaje de venida pero sin vuelta … La edad le cayó encima como peso inquebrantable quitándole la plenitud de su visión , hecho que le impidió viajar de regreso a Grecia como lo había deseado siempre, gusto que le quedó pendiente y nunca pudo revertir… Nos contaba siempre de su lucha por arraigar en nuestra tierra…Toda su inesperada aventura la que le hizo dejar a su madre en un pasado que nunca pudo recuperar y a una distancia infinitamente eterna!…
Frescas aún en su memoria de maduro hombre padre de familia; que con gran temple y coraje supo formar para sí y para la patria que lo adoptó de la que siempre se sintió orgulloso y felíz a pesar de sus añoranzas….

Sonaba como un cuento entonces, su relato sin grandilocuencias, que me atraía y me atrapaba en una zigzagueante telaraña de laberínticos vericuetos estimulando mi imaginación.-
Adulta ya, recién pude comprender del todo esa mirada en lontananza que a menudo le descubría y la añoranza de sus frases mientras tallaba una piedra o labraba artísticos pilares futuros ornamentos de alguna bella residencia pues como artesano albañil, artista picapedrero se ha podido destacar a lo largo de su rica vida.

Como pensando en voz alta nos lanzaba historias, como pájaros al viento que recogíamos enlazándolos con translúcidas cintas de admiración y entretenimiento al son de los golpes de la maza en el acero o en la madera que moldeaba cimientos.

Griego inmigrante, de manos fuertes y anchas, de hablar difícil pero de gran expresividad , de humor agradable, de risa pronta, “gringo” para muchos , Don Saró para los más cercanos, has hecho de todo para educarnos y brindarnos el pan de cada día , labrando la tierra y sacando las mejores bamias de las semillas que tus paisanos te regalaban traídas de tu Grecia especialmente para vos; fuiste pastor de ovejas y sacaste los mejores quesos de la región, fuiste tenaz apicultor otorgándonos la miel que endulzaba las tardes de nuestra niñez y las de tus nietos, cultivaste la vid sacando los mejores vinos para alegría de tus fiestas donde los bailes y danzas típicas reinaban , sacaste del olivo las mejores aceitunas y el aceite más puro y saludable satisfaciendo a tantos; nunca olvidaste tus raíces y en cambio dedicaste tus días a engrandecer la tierra que te adoptó, bendita por tu familia y la de tus amigos por acogerte igual que a tus pares en un momento crucial cuando escapaban de una Europa en llamas, en pleno preludio de dos guerras mundiales a las que pudiste mirar a lo lejos desde el triángulo sur de la América ; soñada como un utópico ideal de bienestar y riqueza. Tu vida ejemplar es nuestra vida y nos enorgullece tanto !... por eso vayan estas humildes palabras en tu homenaje.-
 Te ama por siempre : Tu hija Ana.-

CREDITOS/FUENTE:
Textos: Ana Psaró
Fotografías: Ana Psaró, Ro Psaró Perez

Copyright © LA RIOJA ANTIGUA. Designed by OddThemes